Comentario al texto: “BRAIN ACTIVITY ON NAVIGATION IN VIRTUAL ENVIROMENTS”

Conocer cómo reacciona el cerebro ante diferentes estímulos nos ayuda a diseñar instrucción de una manera más efectiva. Además, es importante saber qué procesos cognitivos tienen lugar, específicamente en entornos virtuales, ya que así podríamos mejorar las experiencias de los usuarios en una de las modalidades que está más en boga y se perfila que domine sobre las demás en un futuro nada lejano. Las neurociencias enfocadas a la educación y aspectos cognitivos siguen tomando auge. La relevancia y pertinencia de este tema se advierte con la numerosa cantidad de publicaciones científicas que hay con las que se pretende describir o explorar en detalle los mecanismos neuroanatómicos y su implicación en los procesos cognitivos. Un ejemplo de este tipo de publicación es el artículo en cuestión para este comentario al texto.

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©Lisa Brewster

Así como dice el resumen del artículo, el trabajo de Tassos A. Mikropoulos (Brain Activity on Navigation in Virtual Enviroments) nos presenta un informe derivado de una serie de estudios con los que intentaron, en la Universidad de Ioannina, evaluar el proceso cognitivo que tiene lugar en ciertos entornos virtuales, mediante la medición de la actividad eléctrica del cerebro de un grupo de sujetos. Es curioso dar con el hecho, según el informe, de que para entonces solo se destacaran unos pocos estudios que mostraran resultados sobre la actividad eléctrica del cerebro en mundos virtuales. Uno de esos estudios es el de Cartwright y Zanni (1996), el cual presentó un intento de distinguir los estímulos virtuales de los reales. Otro estudio mencionado por Mikropoulos es el de Maguire, Frith, Burgess, Donnet y O’Keefe (1998), quienes aplicaron un PET Scan para medir los cambios regionales del flujo sanguíneo cerebral, mientras que once sujetos llevaron a cabo actividades de exploración en un entorno virtual. Sin embargo, se resalta que ninguna de esas referencias a estudios informa sobre resultados en entornos virtuales educativos; tampoco era su objetivo encontrar cambios emocionales o cognitivos desde un punto de vista pedagógico. Sin embargo, los resultados sí indican que la actividad cerebral es diferente en entornos virtuales en comparación con los reales.

Partieron de investigaciones previas para hacer un experimento en el que se registrara la actividad cognitiva de los usuarios en entornos virtuales de tipo inmersivos. Aquí entra el elemento de la Realidad Virtual (RV) ya que uno de los objetivos fue medir y analizar los cambios cognitivos que experimentan los usuarios de los sistemas educativos de realidad virtual y evaluar   las consecuencias de dicho tipo de software educativo. Por lo tanto, su objetivo no era el de medir las actividades cognitivas de por sí, sino comparar la actividad eléctrica del cerebro que tiene lugar en entornos virtuales versus entornos reales. Para esta investigación de tipo explorativa utilizaron la señal emitida por una electroencefalografía o una señal EEG por que da resultados con los que se pueden estudiar los procesos emocionales y cognitivos de los usuarios en los entornos virtuales educativos.

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©Mark Rifkin twi-ny.com

Las preguntas que querían contestar eran: si existe alguna diferencia entre las señales EEG provenientes de entornos reales y virtuales, qué tipos de diferencias existen en entornos reales y virtuales y si hay diferencias entre las señales EEG de sujetos masculinos y femeninos. La selección de muestra constó de doce estudiantes universitarios, tanto de pregrado como de postgrado, del Departamento de Educación Primaria de la Universidad de Ioannina, en Grecia. La edad de los participantes era de aproximadamente treinta años.  Un dato curioso es que los sujetos fueron elegidos en función de su familiaridad con entornos virtuales y que la mayoría de los hombres tenía más experiencia que la mayoría de las mujeres.

En resumen, esos doce estudiantes universitarios tuvieron que realizar las mismas tareas en un entorno virtual y uno real. Durante los dos procesos, sus señales cerebrales fueron registradas y analizadas. Interesantemente, las mediciones del movimiento de los ojos mostraron que todos los sujetos estaban más atentos cuando navegaban en el mundo virtual. Los estudiantes asignaron más atención en el entorno virtual y fueron más receptivos a la estimulación cognitiva. Al parecer, todos los participantes colocaron menos esfuerzo mental en la tarea virtual, lo que significa que la realidad virtual proporciona entornos adecuados para la transferencia de conocimiento. Lo que los resultados de esta investigación muestran es que, la RV puede proporcionar entornos educativos para que los estudiantes se concentren, puedan percibir y aprender.

Me parece que el artículo respalda el tema de los entornos de aprendizaje cuando suma el elemento de la Realidad Virtual como un posible y legítimo ambiente de aprendizaje. En adición a esto, siempre es favorecedor leer sobre investigaciones que tratan los procesos cognitivos a nivel cerebral y más aun cuando son procesos cognitivos que se dan en entornos de aprendizaje como los anteriormente mencionados.

Pueden leer el documento a través del siguiente enlace: Brain activity in Virtual enviroments

 

EDU 646

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Educadora especialista en: Literatura Comparada y General y Diseño de aprendizaje.

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